Me di cuenta, a medida que mi adolescencia surgía, que yo iba guardando todos mis sentimientos en una caja. Aunque sean los negativos; todos y cada uno de ellos, los escondía en un recóndito lugar, no se si de mi cerebro o mi cuerpo, hasta hacerlos imperceptibles. Lo malo; como la ira, la tristeza, la codicia, la avaricia, la furia, la decepción, los iba escondiendo, y nadie nunca se terminaba de enterar que era lo que realmente sentía. Mi caja de Pandora personal.
A medida que mi adolescencia pasaba, los fui ocultando de manera oportuna y correcta, ganándome el apodo de fría, o de que vivía en mi propia burbuja. Sin embargo nadie se daba cuenta que ciertos demonios se escapaban cuando mas débil me encontraba y me pinchaban en lo mas profundo de mi cerebro. Pero siempre ocurría cuando estaba sola, cuando nadie estaba al lado mío para sufrir las consecuencias.
Sin embargo, en este momento de mi vida, mis demonios están nuevamente escapándose y dejándose ver, pero esta vez cuando la mayor parte de la gente, o por lo menos la que mas me importa, puede verlos y sufrirlos. La ira y la decepción son los que mas me abarcan en este momento. Quisiera, por dios, poder controlarlos y aunque sea limitarlos a que se manifiesten en mi mente o en mis sueños, pero nada mas. No quisiera ver herida a la gente que realmente quiero.
La mayor parte de las personas consideran mi actitud con una falta de carácter. En eso se equivocan. Yo lo tengo, lo que pasa es que, como mis demonios forman parte de él, prefiero ser considerada una debilucha, y hacer feliz a los que me rodean, a ser considerada despiadada y que nadie nunca se meta conmigo pero sin amigos.
No quiero que mis demonios se despierten. No quiero que, al igual que con el mito de la caja de Pandora, logren destruir mi mundo, el que yo conformo, y el que las personas que me rodean logran también conformar. Solo quiero no tener sentimientos negativos. Solo quiero que la gente se de cuenta del esfuerzo que hago y siempre hice para que se sintieran a gusto a mi alrededor. Para que ellos se den cuenta de que lloro cuando no me ven por las emociones que mantengo retenida en mi interior para que los demás sean felices. No quiero terminar como Pandora, asesinada por su propia caja. Simplemente quiero que todo termine bien.