Dicen, que cuando el alma que avita un cuerpo se esta muriendo, el mismo cuerpo comienza a sentirlo. El disfraz que cubría lo de adentro comienza a desmoronarse, viendo la llegada de lo inminente. Sufre ante la perdida que esta por suceder, sin realmente saber cual es el motivo por el que llora. El saber que uno ya no soporta la realidad en la que vive, o en la que se creía vivir.
Dicen que cuando el alma expira del cuerpo, cinco emociones relativas ocurren progresivamente. Da lugar a un hecho catastrófico, como modo de soportar el sufrimiento que uno esta por padecer.
La negacion viene en primer lugar; nos negamos a creer lo que sentimos y seguimos adelante a pesar del dolor. Nos aislamos intentando de calmarlo, pero el proceso de muerte sigue estando; solo que nos negamos a verlo. Cuando la negación termina, la ira aparece; nos desborda, nos hiere a nosotros mismos, y a los demás. Intentamos de vez en cuando recapacitar, y nos demos cuentas de nuestros actos. Pero, a pesar de todo, nuestro dolor es tan grande, que a su vez queremos que los demás sientan el infierno por el que estamos pasando. Nos enojamos con los demás, por tener suerte y no sentir el desmoronamiento que uno siente cuando se llega al fin, y nos enojamos con nosotros mismos por haber sido tan estupidos como para llegar hasta ese punto.
Le sigue la negociación. Negociamos con nuestros cuerpos, prometiendo que no volveremos a caer en el mal. Negociamos con Dios; rezando a cada segundo, intentando de enmendar todo lo que nunca hicimos. Pactamos con el Diablo. Intentamos hasta lo imposible para que la situación se revierta, cuando el final es inminente.
Luego, viene la depresion. Comenzamos a vislumbrar el por qué. Comenzamos a sentir esas pocas horas de vida que nuestras almas estan por tener. Y, al hacerlo, decaemos. Vemos la verdad con ojos nuevos; como si siempre hubiésemos estado ciegos. Lloramos como nunca lo hicimos antes, dejamos salir todas las penas todo ese dolor que siempre tuvimos tan dentro nuestro que jamás supimos que estaba alli,. Pero que cada vez que intentábamos respirar, nos ahogaba de a poco.
Por último, viene la aceptación. Ya no hay marcha atrás, ¿para que seguir lamentándose? Vemos las cosas como fueron y, en cierta forma nos alegramos de que una parte de nosotros haya podido salvarse.
Al final cuando el alma da su ultimo aliento y se pierde en el olvido, nuestro cuerpo carcomido por las vivencias, la ira, el dolor, el temor, el odio, cae. Se convierte en un cascaron vacío, sin utilidad alguna.
viernes, 28 de diciembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
Escuché
Escuché, desde la cama de mis padres, mientras que mi mente se enfrascaba en uno de mis muchos libros, como mi madre le decía a mi padre que quería morir joven; que esperaba hacerlo para no tener que hacernos cargar luego con el peso de cuidarla o elegir cuando no queríamos que este en nuestra casa.
Cuando escuché eso mi corazón se volvió a astillar. Escuché a mi papa suspirar desde la cocina, un silencio incomodo seguido por mis pensamientos. Desde “¿cómo no podes decir algo?” a “¿cómo te atrevés a decir eso?” . Ruidos ensordecedores se escuchan, cubiertos siendo golpeados, vasos chocando contra la mesa; intentos de acallar las lagrimas que se muy bien que recorren sus mejillas, intentos de amortiguar las angustias, y furia que siente por dentro al no ser comprendida, ni apoyada por la persona que ama. O por la persona que una vez amo. Él se fue a dormir, esperando que la discusión que tuvieron se olvidara; y lo será seguramente, pero parte de ella quedara todavía como un recuerdo amargo de lo que tienen y de lo que se perdió en el medio.
Mientras que me cepillo los dientes, me imagino a mi misma, de mil formas, consolando a mi madre; abrazándola, diciéndole que todo va a estar bien, que puede contar conmigo en lo que quiera. Me imagino sus lágrimas cayendo y mi corazón astillándose de nuevo. Sin embargo, me voy directo a la cama, me siento en ella y sigo enfrascada en el libro que estaba leyendo.
miércoles, 18 de julio de 2012
Fuerte
A veces sentimos que necesitamos alguien al lado nuestro para ser felices, sentimos que no somos nada por las palabras de otros. Nos sentimos inferiores y débiles cuando lo que supuestamente nos hacia feliz ya no esta. Esa persona que no estuvo cuando mas la necesitabas, aquel que no escucho tus sentimientos o que no supo reconfortarte, aquel al que le importaban mas lo demás que vos mismo. Gracias a ellos aprendemos lo fuerte que podemos ser por nosotros mismos. Gracias a ellos aprendemos a ser egoístas cuando se trata de amor; encontrar al que realmente nos hace feliz y no solo el que lo aparenta. Y si, duele cuando la realidad aparece y entendemos que el que estaba ya no esta, pero A veces lo que no nos mata nos hace mas fuerte .
Stronger de kelly clarkson nos enseña eso. Disfrutenlo
Sabes que la cama parece más calida
Durmiendo aquí sola
Sabes que sueño en color
Y hago las cosas que quiero
Crees que te quedaste lo mejor de mi
Crees que te reíste el último
Seguro que piensas que todo lo bueno se esfumó
Crees que me dejaste rota
Crees que correré detrás de ti
Cariño no me conoces, porque eres el demonio
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Escuchaste que empecé con alguien nuevo
Pero ya te dije que iba a avanzar sin ti
Nunca creíste que fuera a volver
Volver arrastrándome
Tratas de romperme
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Gracias a ti he empezado algo nuevo
Gracias a ti no tengo el corazón roto
Gracias a ti por fin pienso en mi
Sabes en el fondo que te fuiste fue mi comienzo
En el fondo…
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Ver videoclip
Stronger de kelly clarkson nos enseña eso. Disfrutenlo
Sabes que la cama parece más calida
Durmiendo aquí sola
Sabes que sueño en color
Y hago las cosas que quiero
Crees que te quedaste lo mejor de mi
Crees que te reíste el último
Seguro que piensas que todo lo bueno se esfumó
Crees que me dejaste rota
Crees que correré detrás de ti
Cariño no me conoces, porque eres el demonio
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Escuchaste que empecé con alguien nuevo
Pero ya te dije que iba a avanzar sin ti
Nunca creíste que fuera a volver
Volver arrastrándome
Tratas de romperme
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Gracias a ti he empezado algo nuevo
Gracias a ti no tengo el corazón roto
Gracias a ti por fin pienso en mi
Sabes en el fondo que te fuiste fue mi comienzo
En el fondo…
Lo que no te mata te hace más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
Lo que no te mata te quema
Lo pone sobre el fuego
No significa que esté acabada porque te hayas marchado
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Solo yo, yo misma y yo
Lo que no te mata te hace más fuerte, más fuerte
Un poco más valiente
No significa que esté solitaria cuando esté sola
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Corazon roto
Él volvió a enamorarse. Mientras que yo seguía aferrada al pasado, esperando que mi estrella surgiese, pudiéndome enamorar, el había desatado los lazos con los que lo ate para dejarme y aferrarse a otra. Había logrado superarme, cuando yo en primer momento tendría que haberlo hecho. Logró avanzar y olvidarse de todo. Todo lo nuestro, lo que compartimos, lo que no. Las miradas secretas, las burlas, los coqueteos. No me había protegido a mi misma como debía. Me volví débil, ante la certeza de que siempre lo iba a tener, sin darme cuenta que otra lo estaba hechizando y estaba tejiendo una telaraña mas fuerte que la mía. Cuando por primera vez vi la lejanía en sus ojos, mi alma lloro, reconociendo la perdida ante lo que siempre estuvo para mi. Él, había logrado superarme, olvidarme, seguir adelante, dejándome a mi en el camino, en lugar de darme la mano y acompañarme hasta el final. Al final, su espalda fue lo último que vi, y con esta, el adios que nunca le pude dar.
La Muerte
La muerte se froto las manos, regocijándose ante la vida que estaba por tomar. Se acerco al camastro, con el rostro encapuchado y su fiel hoz brillando de alegría. Los gritos de las almas antiguas y perpetuas compañeras que se había llevado, aun resonaban en sus oídos; era la canción de cuna que le permitía dormir. El ser que se encontraba a sus pies reposaba en un suave lecho blanco rodeado de inmaculada negrura, su pecho subía y bajaba en suaves respiraciones marcando el principio de un sueño. Una mano blanca y arrugada se escapaba por debajo de las sabanas sostenida por el calor vital de otro ser; mas pequeño, mas cansado y mas arrasado por el dolor que el del humano que la Muerte se estaba por llevar. Su cabeza estaba apoyada sobre la cama, su cuerpo en una postura rígida, apenas respirando para no molestar al que pronto llegaría a su fin. La Muerte cabeceó, estiró una mano huesuda y afilada, levantando la hoz sobre su cabeza listo para arrancar las últimas gotas de vida. Su espada se congeló y a pesar de la presión ejercida sobre ella no cedió; se mantenía sobre su cabeza no descansando en el corazón del humano. Una sinfonía de oraciones llego a su mente; la imagen de una niña arrodillada pidiendo por el humano lo devoró. Mientras la niña repetía “No te la lleves, no es su hora todavía, por favor” la hoz se reuso a atacar. La Muerte frunció el seño mirando a su compañera, y mientras hacia un leve asentimiento con la cabeza encapuchada giró, adentrándose en Su oscuridad, lanzando una promesa de que la vida que había venido a buscar pronto seria suya. Solo faltaba esperar.
viernes, 6 de abril de 2012
Presecuela, Saga Luxen, Shadows

Presecuela, Saga Luxen, Shadows
Lo último que Dawson Black esperaba era Bethany Williams. Como un Luxen, una forma de vida alienígena en la Tierra, las chicas humanas eran... bueno, divertidas. Pero dado que los Luxen debían mantener sus verdaderas identidades en secreto, enamorarse sería una locura. Peligroso. Tentador. Innegble.
Bethany no puede negar la inmediata conexión entre ella y Dawson. Y a pesar que los chicos son una complicación que no quiere, no puede estar lejos de él. Sin embargo, cada vez que cierra los ojos piensa en él. Cautivador. Atractivo. Encantador.
Dawson guarda un secreto que podría cambiar su existencia... y poner su vida en peligro. Pero ni siquiera él puede dejar de arriesgar todo por una chica humana. O de un destino tan inevitable como su amor.
Revelaciones Saga Exodo

Segundo libro, Saga Exodo
No te dejes llevar por el corazón.
Sí, se dice lo contrario, se habla de lo hermoso que puede ser dejarse arrastrar por los sentimientos, que actúe el corazón y no la mente, pero guiarte por las emociones en un mundo donde todo parece corrompido puede costarte mucho más que tu propia alma.
Aquí, la lealtad o el amor parecen relativos; la inmortalidad los vuelve efímeros. Lo que hoy es hermoso, mañana parece marchitado de modo que pensar en el futuro se vuelve inútil e irresponsable. Solo queda la mente, la fría y calculadora mente, endurecer el corazón y no fiarse de nada ni de nadie. Al fin y al cabo, de amor al odio… no hay más que un paso.
Leer
Mi caja de Pandora
Me di cuenta, a medida que mi adolescencia surgía, que yo iba guardando todos mis sentimientos en una caja. Aunque sean los negativos; todos y cada uno de ellos, los escondía en un recóndito lugar, no se si de mi cerebro o mi cuerpo, hasta hacerlos imperceptibles. Lo malo; como la ira, la tristeza, la codicia, la avaricia, la furia, la decepción, los iba escondiendo, y nadie nunca se terminaba de enterar que era lo que realmente sentía. Mi caja de Pandora personal.
A medida que mi adolescencia pasaba, los fui ocultando de manera oportuna y correcta, ganándome el apodo de fría, o de que vivía en mi propia burbuja. Sin embargo nadie se daba cuenta que ciertos demonios se escapaban cuando mas débil me encontraba y me pinchaban en lo mas profundo de mi cerebro. Pero siempre ocurría cuando estaba sola, cuando nadie estaba al lado mío para sufrir las consecuencias.
Sin embargo, en este momento de mi vida, mis demonios están nuevamente escapándose y dejándose ver, pero esta vez cuando la mayor parte de la gente, o por lo menos la que mas me importa, puede verlos y sufrirlos. La ira y la decepción son los que mas me abarcan en este momento. Quisiera, por dios, poder controlarlos y aunque sea limitarlos a que se manifiesten en mi mente o en mis sueños, pero nada mas. No quisiera ver herida a la gente que realmente quiero.
La mayor parte de las personas consideran mi actitud con una falta de carácter. En eso se equivocan. Yo lo tengo, lo que pasa es que, como mis demonios forman parte de él, prefiero ser considerada una debilucha, y hacer feliz a los que me rodean, a ser considerada despiadada y que nadie nunca se meta conmigo pero sin amigos.
No quiero que mis demonios se despierten. No quiero que, al igual que con el mito de la caja de Pandora, logren destruir mi mundo, el que yo conformo, y el que las personas que me rodean logran también conformar. Solo quiero no tener sentimientos negativos. Solo quiero que la gente se de cuenta del esfuerzo que hago y siempre hice para que se sintieran a gusto a mi alrededor. Para que ellos se den cuenta de que lloro cuando no me ven por las emociones que mantengo retenida en mi interior para que los demás sean felices. No quiero terminar como Pandora, asesinada por su propia caja. Simplemente quiero que todo termine bien.
A medida que mi adolescencia pasaba, los fui ocultando de manera oportuna y correcta, ganándome el apodo de fría, o de que vivía en mi propia burbuja. Sin embargo nadie se daba cuenta que ciertos demonios se escapaban cuando mas débil me encontraba y me pinchaban en lo mas profundo de mi cerebro. Pero siempre ocurría cuando estaba sola, cuando nadie estaba al lado mío para sufrir las consecuencias.
Sin embargo, en este momento de mi vida, mis demonios están nuevamente escapándose y dejándose ver, pero esta vez cuando la mayor parte de la gente, o por lo menos la que mas me importa, puede verlos y sufrirlos. La ira y la decepción son los que mas me abarcan en este momento. Quisiera, por dios, poder controlarlos y aunque sea limitarlos a que se manifiesten en mi mente o en mis sueños, pero nada mas. No quisiera ver herida a la gente que realmente quiero.
La mayor parte de las personas consideran mi actitud con una falta de carácter. En eso se equivocan. Yo lo tengo, lo que pasa es que, como mis demonios forman parte de él, prefiero ser considerada una debilucha, y hacer feliz a los que me rodean, a ser considerada despiadada y que nadie nunca se meta conmigo pero sin amigos.
No quiero que mis demonios se despierten. No quiero que, al igual que con el mito de la caja de Pandora, logren destruir mi mundo, el que yo conformo, y el que las personas que me rodean logran también conformar. Solo quiero no tener sentimientos negativos. Solo quiero que la gente se de cuenta del esfuerzo que hago y siempre hice para que se sintieran a gusto a mi alrededor. Para que ellos se den cuenta de que lloro cuando no me ven por las emociones que mantengo retenida en mi interior para que los demás sean felices. No quiero terminar como Pandora, asesinada por su propia caja. Simplemente quiero que todo termine bien.
sábado, 17 de marzo de 2012
¿Que necesidad hay?
¿Que hacer, que sentir, que decir?
Todo termina en la monotonía.
Que necesidad hay de hablar,
Si de todas formas no vas a ser escuchado.
Que necesidad hay de gritar,
Si nadie va a venir a salvarte.
Que necesidad hay de pensar,
Si no tenes como expresar tus pensamientos.
Que necesidad hay de sentir,
Si no hay nadie a quien puedas manifestarles tus sentimientos.
Que necesidad hay de llorar,
Si nadie te quiere consolar.
Que necesidad hay de reír,
Si nadie quiere ver tu sonrisa.
Que necesidad hay de convivir,
Si nadie esta alrededor tuyo.
Que necesidad hay de ser vos misma,
Si nadie te acepta como sos.
Que necesidad hay de amar,
Si nadie te quiere.
Todo termina en la monotonía.
Que necesidad hay de hablar,
Si de todas formas no vas a ser escuchado.
Que necesidad hay de gritar,
Si nadie va a venir a salvarte.
Que necesidad hay de pensar,
Si no tenes como expresar tus pensamientos.
Que necesidad hay de sentir,
Si no hay nadie a quien puedas manifestarles tus sentimientos.
Que necesidad hay de llorar,
Si nadie te quiere consolar.
Que necesidad hay de reír,
Si nadie quiere ver tu sonrisa.
Que necesidad hay de convivir,
Si nadie esta alrededor tuyo.
Que necesidad hay de ser vos misma,
Si nadie te acepta como sos.
Que necesidad hay de amar,
Si nadie te quiere.
martes, 13 de marzo de 2012
Conversaciones de Amor
Voz 1:
Vi, ante mis ojos, como el amor aparece y desaparece según su capricho. Vi sufrir a mi amiga y hermana, la agonía que causa el amor cuando este empieza a desaparecer, o simplemente finge hacerlo y luego reaparece para que vuelvas a esperanzarte; te eleva y cuando estas por encima de todo, te deja caer. Y como dicen, mientras más alto, más fuerte es la caída. ¿Alguien me puede culpar por no querer enamorarme? ¿Realmente me podrían criticar por no querer tener amor en mi vida, sabiendo luego, y de antemano, lo que me haría sufrir? Se que el amor te da amor, pasión y alegrías, pero ¿vale la pena? Te da amor realmente o simplemente te engaña lo suficiente como para sentirlo.
A pesar de que las personas necesitan aferrase a alguien, sentirse cuidados o queridos, a pesar de que me encontraré sola, prefiero estarlo a permitir que alguien me rompa el corazón.
Voz 2:
Como pude haberte yo herido, alma gemela, no entiendo, se me parte el corazón. Hay amor, que se desespera, nos hace daño. Como puedo no herirte corazón. El verdadero amor perdona, no abandona, no se quiebra, no aprisiona. No revienta como pompas de jabón, solo se desintegra si no amas corazón. Tus amigos hablan mal de mi y tu cerebro no tiene mejor opinión, pero te prometo princesa que si confías en mi, tu corazón jamás será herido. Lo guardaré en una caja de cristal junto al mío para que si sale lastimado, el mío sufra también.
Voz 1:
Lo siento, pero no. Por mas que te amara, no pondría mi corazón en peligro, y menos al tuyo. Me pides que te confíe al único objeto que se que me podría destruir, y tu no confías el tuyo a mis manos. Dices que cuidaras del mío, pero a su vez no dejas que nadie toque tu corazón. Me pides confianza cuando tú no la tienes. Yo no confío en nadie, ¿cómo podría? Terminaría lastimada. Prefiero vivir en la desconfianza y no con ella y la decepción guiando sus pasos.
Voz 2:
No interesa. Si lo quieres amor, tómalo. Mi corazón es tuyo. Sin él tu lado, no vale nada. Estaría mejor muerto, que una eternidad alejado de ti.
Vi, ante mis ojos, como el amor aparece y desaparece según su capricho. Vi sufrir a mi amiga y hermana, la agonía que causa el amor cuando este empieza a desaparecer, o simplemente finge hacerlo y luego reaparece para que vuelvas a esperanzarte; te eleva y cuando estas por encima de todo, te deja caer. Y como dicen, mientras más alto, más fuerte es la caída. ¿Alguien me puede culpar por no querer enamorarme? ¿Realmente me podrían criticar por no querer tener amor en mi vida, sabiendo luego, y de antemano, lo que me haría sufrir? Se que el amor te da amor, pasión y alegrías, pero ¿vale la pena? Te da amor realmente o simplemente te engaña lo suficiente como para sentirlo.
A pesar de que las personas necesitan aferrase a alguien, sentirse cuidados o queridos, a pesar de que me encontraré sola, prefiero estarlo a permitir que alguien me rompa el corazón.
Voz 2:
Como pude haberte yo herido, alma gemela, no entiendo, se me parte el corazón. Hay amor, que se desespera, nos hace daño. Como puedo no herirte corazón. El verdadero amor perdona, no abandona, no se quiebra, no aprisiona. No revienta como pompas de jabón, solo se desintegra si no amas corazón. Tus amigos hablan mal de mi y tu cerebro no tiene mejor opinión, pero te prometo princesa que si confías en mi, tu corazón jamás será herido. Lo guardaré en una caja de cristal junto al mío para que si sale lastimado, el mío sufra también.
Voz 1:
Lo siento, pero no. Por mas que te amara, no pondría mi corazón en peligro, y menos al tuyo. Me pides que te confíe al único objeto que se que me podría destruir, y tu no confías el tuyo a mis manos. Dices que cuidaras del mío, pero a su vez no dejas que nadie toque tu corazón. Me pides confianza cuando tú no la tienes. Yo no confío en nadie, ¿cómo podría? Terminaría lastimada. Prefiero vivir en la desconfianza y no con ella y la decepción guiando sus pasos.
Voz 2:
No interesa. Si lo quieres amor, tómalo. Mi corazón es tuyo. Sin él tu lado, no vale nada. Estaría mejor muerto, que una eternidad alejado de ti.
domingo, 4 de marzo de 2012
Pesadilla
Recuerdo el momento en el que exactamente supe que algo malo pasaba. Mis vacaciones habían comenzado y junto con ellas, los viajes en familia a la costa. La casa de alquiler se encontraba aislada, escondida en la profundidad de un bosque de árboles dormidos por el inminente invierno que nos acechaba. Los suelos de madera crujían ante la menor presión realizada en ellos. Las puertas chirriaban al igual que las ventanas envejecidas por el paso del tiempo. La casa en si fue la causante de la primer pesadilla que tuve el día que llegué. El deje gótico, mas el escalofriante silencio que salía de cada una de sus puertas, eran suficiente para mantenerme despierta durante horas, hasta que las primeras luces del amanecer salían y, al iluminarse mi alrededor, las sombras fantasmales que me perseguían por la noche desaparecían permitiéndome al fin, descansar en paz y tranquilidad. Eso pensarían ustedes, pero de todas formas, seguía soñando pesadillas; niños gritando, marea negra y roja cubriendo mi alrededor, rostros que en si no significaban nada, pero unidos, eran las peores imágenes que podría soportar.
Y todo ello, en una sola noche, la primera.
Cuando me desperté luego de esa interminable maratón de terror, obvie los sentimientos de miedo que sentía. Intenté analizar los hechos de mi sueño, pero me di cuenta de que no recordaba nada. Persistía en mí ese pánico incontrolable de la pesadilla, pero no sabia el qué había causado ello. No recordaba nada, absolutamente nada.
Decidí continuar con mi día, olvidarme del sueño, pero a medida que se acercaba la noche, la ansiedad y el miedo me cubrían. No quería dormir, no quería acercarme a ese enorme lecho en el que yacería y volvería a perderme en mi pesadilla. Mi madre me vio; le conté que no podía dormir, y me dio una pastilla que ella solía tomar cuando tenía problemas para hacerlo. Le agradecí, presintiendo que al fin tendría una noche de paz.
Me encaminé a la habitación, mi hermana menor siguiéndome, arrastrando su pequeño peluche, frotándose los ojos del cansancio. Solo tenía 8, pero yo quería que siguiera siendo mi bebé. La coloqué en su cama y, como todas las noches, la cobijé, arrullándola y dándole un beso en la frente. Sus ojos se cerraron inmediatamente.
Miré mi cama, ceñuda, intentando de quitarme de encima el horrible presentimiento de que algo pasaría. Recostando mi cabeza en la almohada, fui sintiendo como el medicamento comenzaba a surtir efecto. Y, al mismo tiempo que me daba cuenta de ello, comenzó la sensación de pánico incontrolable que hacia que mi cuerpo temblara. Ahí fue cuando me di cuenta de que una vez que cerrara los ojos nunca mas los volvería a abrir. Ese sería mi final.
La pesadilla comenzó como una historia en blanco y negro, aquella de la que al principio piensas que realmente estas despierto pero a medida que se va desarrollando sabes que es un sueño, pero por mas que quieras nunca te puedes levantar.
Al principio, todo era tranquilidad, únicamente se escuchaba el susurro del viento que provenía de las ventanas abiertas de la habitación, luego comenzaron los pequeños susurros, provenientes de una esquina del cuarto; aquella esquina, en donde ni siquiera los rayos mas intrépidos de la luna se atrevían a explorar.
Mis ojos se enfocaron en aquellas sombras, en donde únicamente puede distinguir una silueta oscura, abrazándose, en posición fetal. A medida que me levantaba de la cama, las piernas me empezaron a flaquear. Sabia que debía alejarme de esa esquina, pero no podía, por mas que mi cerebro le diera las órdenes a mi cuerpo, mis piernas seguían moviéndose en dirección a esa masa que chillaba, gimoteaba y gritaba; todo en un mismo sonido. Me fui acercando cada vez mas y mas, mi corazón retumbaba en mis oídos, la sangre comenzaba a desaparecer de mi rostro a medida que lograba ver con mayor claridad qué era lo que se encontraba escondido en ese lugar.
Cuando termine de cruzar toda la habitación, sorteando la pequeña cama de mi hermana, extendí el brazo, intentando palpar algo. Agudicé los oídos cuando caí en la cuenta que la criatura que estaba escondida, dejaba de emitir esos sonidos. De repente una mano esquelética, pequeña, y al rojo vivo, agarró mi muñeca atrapándome en un agarre mortal. Un grito de puro terror escapó de mis labios. Comencé a forcejar para alejarme, pero la mano iba ganando mas y mas terreno a través de mi brazo; al principio comenzó sujetándome de los dedos, luego del codo, dirigiéndose a mi hombro. Fui tirando hacia tras, queriéndome alejar, pero a medida que me alejaba la criatura iba abriéndose camino, todavía aferrada a mi cuerpo, arrastrándose por el piso. La mano sangrienta quedo mas a la vista, revelando a su vez un brazo roto, lleno de quemaduras, unos hombros escuálidos, y una cabeza calva. Cuando miró para arriba, sus ojos se encontraron conmigo. Pestañee, confundida ante la imagen que se me presentaba. Esa pequeña cosa que no me soltaba era yo. Las magulladuras y la piel despellejada habían desaparecido, dejando paso a una mini yo, a la edad de los 9 años. Seguía aferrada a mi cuerpo, arrastrándose aun mas, hasta lograr que sus manos rodearan mi cuello. Irguió su cabeza, acercando su boca a mi oído
- Corre – me dijo, un grito escalofriante salio de su-mi boca..
Me levanté sobresaltada de la cama, únicamente escuchando los sonidos de mi corazón acelerado. ¿Qué había sido eso?. Me toqué la cabeza intentando aliviar de esa forma el fuerte dolor que sentía. Cuando baje la mano me di cuenta de que algo andaba mal. Tenia rajuños por toda ella, y algunas uñas ya no estaban mas en su lugar. Sin embargo no me dolía, solamente me molestaba como una sensación de picazón que no me podía sacar de encima. Un hormigueó se extendió por mi cuerpo. En eso me fijé, en la cama de al lado. Mi hermana se levantó lentamente, simplemente sentándose en la cama, como cuando estaba sonámbula. Nuestras camas estaban enfrentadas, por eso pude notar los leves movimientos de cabeza que hacia; girándola primero para la derecha y luego para la izquierda, sin embargo era casi imperceptibles. Sus labios se movían, emitiendo palabras sin sentido, sin significado alguno. No lograba verle los ojos, y tampoco estaba muy segura de si quería hacerlo. Vi, de repente como su cabeza se tiraba para atrás, sus ojos enfocando al techo, lanzando una sonrisa estridente. Una tras otra las sonrisas continuaron, pero a medida que comenzaba a bajar la cabeza las sonrisas se volvían gritos; profundos y roncos, como si todos los presos del infierno se hubiesen concentrado en ella y lanza sus suplicas de salvación.
Sus ojos se enfocaron en mi rostro; eran rojos, como si todas las venas que poseían hubiesen explotado, lanzando toda su sangre en ellos. Sus labios se volvieron a mover y en ese momento entendí lo que querían decir.
- Ayúdame-
Salté de la cama dirigiéndome en su dirección, pero a mitad del camino me detuve. Su rostro comenzó a desfigurarse, adquiriendo una mueca oscura y una risita se dibujo en sus labios. Su cabeza giró en un grado antinatural, hacia atrás. Su cuerpo se dobló sobre la cama, quedando en cuatro patas. Se tiró al piso y comenzó a caminar en mi dirección. Salté hacia atrás, intentando poner distancia entre nosotras. La risa histérica la llenó comenzando a chasquear los dientes en mi dirección. Caí hacia atrás, golpeándome la cabeza contra el filo de mi cama.
Lo último que recuerdo, es como la pequeña cara de mi hermana se colocaba frente a la mía, y cuando la inconciencia me llegó, oír el profundo sonido de carne siendo desgarrada. Allí fue cuando mi dolor comenzó, y termino únicamente cuando todos los huesos de mi cuerpo fueron rotos, las piel arrancada y mi carne masticada por esa cosa que era mi pequeña. Mis ojos, uñas, pelo; casi todas las partes de mi cuerpo fueron arrancadas, escuchando únicamente la sonrisa desquiciada de la criatura, mofándose de mi dolor y de mi entupida pesadilla, de la cual nunca lograría despertar.
Y todo ello, en una sola noche, la primera.
Cuando me desperté luego de esa interminable maratón de terror, obvie los sentimientos de miedo que sentía. Intenté analizar los hechos de mi sueño, pero me di cuenta de que no recordaba nada. Persistía en mí ese pánico incontrolable de la pesadilla, pero no sabia el qué había causado ello. No recordaba nada, absolutamente nada.
Decidí continuar con mi día, olvidarme del sueño, pero a medida que se acercaba la noche, la ansiedad y el miedo me cubrían. No quería dormir, no quería acercarme a ese enorme lecho en el que yacería y volvería a perderme en mi pesadilla. Mi madre me vio; le conté que no podía dormir, y me dio una pastilla que ella solía tomar cuando tenía problemas para hacerlo. Le agradecí, presintiendo que al fin tendría una noche de paz.
Me encaminé a la habitación, mi hermana menor siguiéndome, arrastrando su pequeño peluche, frotándose los ojos del cansancio. Solo tenía 8, pero yo quería que siguiera siendo mi bebé. La coloqué en su cama y, como todas las noches, la cobijé, arrullándola y dándole un beso en la frente. Sus ojos se cerraron inmediatamente.
Miré mi cama, ceñuda, intentando de quitarme de encima el horrible presentimiento de que algo pasaría. Recostando mi cabeza en la almohada, fui sintiendo como el medicamento comenzaba a surtir efecto. Y, al mismo tiempo que me daba cuenta de ello, comenzó la sensación de pánico incontrolable que hacia que mi cuerpo temblara. Ahí fue cuando me di cuenta de que una vez que cerrara los ojos nunca mas los volvería a abrir. Ese sería mi final.
La pesadilla comenzó como una historia en blanco y negro, aquella de la que al principio piensas que realmente estas despierto pero a medida que se va desarrollando sabes que es un sueño, pero por mas que quieras nunca te puedes levantar.
Al principio, todo era tranquilidad, únicamente se escuchaba el susurro del viento que provenía de las ventanas abiertas de la habitación, luego comenzaron los pequeños susurros, provenientes de una esquina del cuarto; aquella esquina, en donde ni siquiera los rayos mas intrépidos de la luna se atrevían a explorar.
Mis ojos se enfocaron en aquellas sombras, en donde únicamente puede distinguir una silueta oscura, abrazándose, en posición fetal. A medida que me levantaba de la cama, las piernas me empezaron a flaquear. Sabia que debía alejarme de esa esquina, pero no podía, por mas que mi cerebro le diera las órdenes a mi cuerpo, mis piernas seguían moviéndose en dirección a esa masa que chillaba, gimoteaba y gritaba; todo en un mismo sonido. Me fui acercando cada vez mas y mas, mi corazón retumbaba en mis oídos, la sangre comenzaba a desaparecer de mi rostro a medida que lograba ver con mayor claridad qué era lo que se encontraba escondido en ese lugar.
Cuando termine de cruzar toda la habitación, sorteando la pequeña cama de mi hermana, extendí el brazo, intentando palpar algo. Agudicé los oídos cuando caí en la cuenta que la criatura que estaba escondida, dejaba de emitir esos sonidos. De repente una mano esquelética, pequeña, y al rojo vivo, agarró mi muñeca atrapándome en un agarre mortal. Un grito de puro terror escapó de mis labios. Comencé a forcejar para alejarme, pero la mano iba ganando mas y mas terreno a través de mi brazo; al principio comenzó sujetándome de los dedos, luego del codo, dirigiéndose a mi hombro. Fui tirando hacia tras, queriéndome alejar, pero a medida que me alejaba la criatura iba abriéndose camino, todavía aferrada a mi cuerpo, arrastrándose por el piso. La mano sangrienta quedo mas a la vista, revelando a su vez un brazo roto, lleno de quemaduras, unos hombros escuálidos, y una cabeza calva. Cuando miró para arriba, sus ojos se encontraron conmigo. Pestañee, confundida ante la imagen que se me presentaba. Esa pequeña cosa que no me soltaba era yo. Las magulladuras y la piel despellejada habían desaparecido, dejando paso a una mini yo, a la edad de los 9 años. Seguía aferrada a mi cuerpo, arrastrándose aun mas, hasta lograr que sus manos rodearan mi cuello. Irguió su cabeza, acercando su boca a mi oído
- Corre – me dijo, un grito escalofriante salio de su-mi boca..
Me levanté sobresaltada de la cama, únicamente escuchando los sonidos de mi corazón acelerado. ¿Qué había sido eso?. Me toqué la cabeza intentando aliviar de esa forma el fuerte dolor que sentía. Cuando baje la mano me di cuenta de que algo andaba mal. Tenia rajuños por toda ella, y algunas uñas ya no estaban mas en su lugar. Sin embargo no me dolía, solamente me molestaba como una sensación de picazón que no me podía sacar de encima. Un hormigueó se extendió por mi cuerpo. En eso me fijé, en la cama de al lado. Mi hermana se levantó lentamente, simplemente sentándose en la cama, como cuando estaba sonámbula. Nuestras camas estaban enfrentadas, por eso pude notar los leves movimientos de cabeza que hacia; girándola primero para la derecha y luego para la izquierda, sin embargo era casi imperceptibles. Sus labios se movían, emitiendo palabras sin sentido, sin significado alguno. No lograba verle los ojos, y tampoco estaba muy segura de si quería hacerlo. Vi, de repente como su cabeza se tiraba para atrás, sus ojos enfocando al techo, lanzando una sonrisa estridente. Una tras otra las sonrisas continuaron, pero a medida que comenzaba a bajar la cabeza las sonrisas se volvían gritos; profundos y roncos, como si todos los presos del infierno se hubiesen concentrado en ella y lanza sus suplicas de salvación.
Sus ojos se enfocaron en mi rostro; eran rojos, como si todas las venas que poseían hubiesen explotado, lanzando toda su sangre en ellos. Sus labios se volvieron a mover y en ese momento entendí lo que querían decir.
- Ayúdame-
Salté de la cama dirigiéndome en su dirección, pero a mitad del camino me detuve. Su rostro comenzó a desfigurarse, adquiriendo una mueca oscura y una risita se dibujo en sus labios. Su cabeza giró en un grado antinatural, hacia atrás. Su cuerpo se dobló sobre la cama, quedando en cuatro patas. Se tiró al piso y comenzó a caminar en mi dirección. Salté hacia atrás, intentando poner distancia entre nosotras. La risa histérica la llenó comenzando a chasquear los dientes en mi dirección. Caí hacia atrás, golpeándome la cabeza contra el filo de mi cama.
Lo último que recuerdo, es como la pequeña cara de mi hermana se colocaba frente a la mía, y cuando la inconciencia me llegó, oír el profundo sonido de carne siendo desgarrada. Allí fue cuando mi dolor comenzó, y termino únicamente cuando todos los huesos de mi cuerpo fueron rotos, las piel arrancada y mi carne masticada por esa cosa que era mi pequeña. Mis ojos, uñas, pelo; casi todas las partes de mi cuerpo fueron arrancadas, escuchando únicamente la sonrisa desquiciada de la criatura, mofándose de mi dolor y de mi entupida pesadilla, de la cual nunca lograría despertar.
Obsidian de Jennifer L. Armintrout

Primer libro de la saga Lux
Empezar de nuevo apesta.
Cuando nos mudamos a West Virginia justo antes del último curso, ya me había resignado al acento raro, a tener mala conexión a Internet y a aburrirme como una ostra… hasta que vi al sexy de mi vecino, tan alto y con unos ojos verdes impresionantes. Las cosas parecen ir mejorando.
Y entonces él abrió la boca.
Daemon es insufrible. Arrogante, desquiciante. No nos llevamos nada bien. Nada, nada bien. Pero cuando un desconocido me atacó y Daemon congeló el tiempo, literalmente, con solo mover la mano… bueno, sucedió algo… inesperado.
El alienígena sexy que vive al lado me marcó.
Sí, han oído bien. Alienígena. Resulta que Daemon y su hermana tienen una galaxia entera de enemigos que quieren robar sus habilidades, y el contacto de Daemon ha hecho que parezca uno de esos carteles iluminados de las Vegas. El único modo de salir con vida de todo esto es mantenerme pegada a Daemon hasta que mi «luz» extraterrestre se apague.
Eso si antes no mato a Daemon, claro.
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Remembrance de Michelle Madow

Primer libro de la saga Trascend Time
La novata de preparatoria de New Hampshire, Lizzie Davenport, ha reencarnado de la Era de la Regencia en Inglaterra… pero ella todavía no lo sabe.
Entonces Drew Carmichael es transferido a la escuela de Lizzie al comienzo del año escolar y ella siente una conexión con él, casi como si lo conociera. Ella no puede parar de pensar en él, pero cuando intenta hablarle sobre los misterios detrás de sus sentimientos, él deja claro que no tiene nada que ver con ella. Alcanzarlo es aún más difícil porque ella tiene un novio, Jeremy, quien ha comenzado a regodearse después de ser elegido co-capitán del equipo de soccer universitario, y su coqueta mejor amiga Chelsea comienza a salir con Drew tan pronto este arriba. Así que, ¿por qué ella no parece conseguir sacarlo de su mente?
Incluso aunque Lizzie sabe que debería terminar con su fascinación por Drew, ambos pronto se darán cuenta de que luchar contra el destino no va a ser fácil.
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miércoles, 29 de febrero de 2012
Julieta y su Romeo
“El amor feliz no tiene historia. Solo el amor mortal es novelesco; es decir, el amor amenazado y condenado por la propia vida. Lo que exalta el lirismo occidental no es el placer de los sentidos, ni la paz fecunda de la pareja. Es menos el amor colmado que la pasión de amor. Con fuerza extraordinaria, con verdadero genio, Shakespeare a desarrollado el tema amor, pasión-muerte, por el cual el espíritu humano, se siente irremediablemente atraído. Éste define al amor como la síntesis de los contrarios:
“Pluma de plomo, humo resplandeciente, fuego helado, robustez enferma, sueño en perpetua vigilia, que no es lo que es”
El amor, pues, es paradójico, supera el orden de la razón; y, al estar esta ausente del sentimiento, que mueve a los adolescentes, y al verse debilitada al máximo su voluntad, quedan exonerados de toda responsabilidad; la pasión actúa en ellos, víctimas de sus efectos, iran por ella hasta la muerte.
Los griegos hablaron del amor como una enfermedad.
Un sentimiento moderado rebela amor profundo, en tanto en que si es excesivo, indica falta de sensatez. La miel, mas dulce empalaga por su mismo excesivo dulzor y al gustarla, embota el paladar. Ama, pues, con mesura, que así se conduce al verdadero amor”
Solo la luz de la luna en esa inmensa oscuridad ayudaba a que no perdiera la fe de que alguien me podría rescatar. La luna salía todos los días, ¿no?.. Entonces por que yo no podría liberarme del infierno en el que me encontraba.
La esperanza me mantenía viva, a pesar del terrible miedo que mi cuerpo sufría todos los días. Debía mantenerme siempre en estado de alerta; incluso cuando dormía. El mas leve murmullo de los grillos o el crepitar de las ramas me despertaba, con la adrenalina recorriendo mi cuerpo, esperando que alguien este parado al lado mío para darme la muerte que durante tanto tiempo me estuvo persiguiendo.
Pero no, nunca llegaba. Ellos me mantenían en un cuarto, encerrada. Apenas llegaba a mis labios el dulce alivio del agua, o un mohoso pan para saciar mi hambre.
Pero seguía en pie; era una superviviente, y no me rendiría fácilmente.
Marqué otra línea en el muro, al lado de las demás. Hacia más de 2 años que me encontraba en este lugar y todavía no perdía la esperanza de poder escapar. Hoy seria mi día. Escaparía de este purgatorio en el que me encontraba y al fin podría regresar a mi vida.
Mi querida nana, mis primos Teobaldo y Pedro. Mis queridos tíos. Volvería a ellos; eran la única familia que me quedaba.Mis padres, que en paz descansen, se encontraban enterrados en la cripta de mi familia Capuleto. Yo era la última de la línea. Mi nombre se había perdido a través de los años, pensando que la quema de mi casa me había matado a mí también. Sin embargo, había sobrevivido para terminar metida en este agujero de mierda. Pero como dije antes, escaparía. Si no, perdería mi alma en el intento.
La puerta se abrió, dejándome salir para la hora de los juegos. O así era como lo llamaban. Se podría decir que era como una especie de era de los gladiadores. Sin embargo yo era la única que estaba allí. Luchaba todos los días, con una mascara cubriendo mi rostro, para evitar que los comensales que admiraban la pelea me descubrieran. Una vez había dejado que la mascara cayera para que todos me vieran y me rescataran de este infierno. Pero antes de darme cuanta me encontraba tendida en el suelo con una bota oprimiendo mi espalda, y gritos desgarradores escuchándose. Los habían matado a todos. Eso me enseño a no dejar ver mi rostro.
Al pasar los años fui aprendiendo a como defenderme. Cuando me atraparon, justo antes de que los bomberos llegaran a rescatarme del incendio, antes de que me secuestraran, tenia apenas 13 años. Ahora, a los 16, sabia manejar la espada y los puños como cualquier peleador que pudiera existir. Todo consistía en la supervivencia; en la mia.
Me fui preparando para la pelea y mi escapada. Agarré la única arma que me proporcionaban; un pequeño cuchillo, para que pudiera defenderme. Mis ropas estaban hechas gironés alrededor de mi cuerpo, pero por lo menos cubrían lo que debían cubrir. Até mi cabello castaño miel en una coleta, evitando que los mechones más pequeños cayeran en mi rostro y me imposibilitaran defenderme. Se escuchaban los gritos de la muchedumbre y sus exclamaciones de alegría preparándose para la gran batalla.
Salí a la arena y la gente se volvió loca. No me interesó, yo solo tenia ojos para el hijo de puta que se encontraba en el medio del estadio.Tenia un mazo en una mano y un cuchillo en la otra, sin embargo, sus ojos no estaban en mi rostro; estaban escanendo a la multitud, a los guardias. “¿Por qué miraba a los guardias?” Comenzó a mover a mí alrededor. Analicé sus movimientos; eran lentos, las armas y su armadura (¿disfraz?) impedían que se pudiera mover de forma correcta. Mi velocidad me ayudaría a ganar. Se lanzó sobre mí, atacándome con la espada. Gire a la derecha, evitando el golpe. Me agache, barriendo mis piernas, y derribándolo con una patada. Sus armas cayeron al suelo, dejándolo indefenso, ante el filo de mi espada. No esperé mas, la gente se había quedado muda, viendo como un soldado de un metro ochenta de altura, pudo ser derribado por una “pequeña ovejita” de metro sesenta y cinco… tome sus armas y revise su cuerpo por si había mas escondidas en él. El hombre seguía en el suelo, viéndome con ojos desorbitados esperando a que haga mis movimientos y lo mátese. Sin embargo no pude. Algo en el me recordó a mi primo; sus ojos eran todo lo que veía, pero eran tan expresivos, esas orbes azules claros, que no pude hundir mi espada en su garganta. Sin embargo pude notar como sus labios se movían y me acerque para ver que decía.
Sus brazos me rodearon tirándome contra su cuerpo. Pensé que la muerte me había llegado pero no me lastimo, solo me mantuvo hasta que acercó sus labios a mi oído y escuché lo que estaba diciendo.
- Julieta…-
Julieta Girardi Capuleto; ese era mi nombre cuando me encontraba viva. Mire al extraño, preguntándome como sabía mi nombre, hasta que se levantó la mascara y pude ver su rostro completo. Oh por dios, era Teobaldo.
- Vamos, pequeña, escapemos de este lugar-
Lo único que pude hacer fue asentir. Yo planeaba escapar ya de por si, pero gracias a él tendría mas probabilidades de lograrlo. Agarró un pequeño objeto que tenía enganchado en la cintura de su pantalón. Me di cuenta que era un arma, esperando a ver la comprensión en mis ojos, me asintió y el ataque comenzó.
Teobaldo dirigió su arma hacia el primer guardia armado que vio, derribándolo. Yo tomé los cuchillos que el soltó cuando lo ataqué y los lance contra el próximo. Uno a uno los seis guardias que vigilaban la arena fueron cayendo. Corrimos hacia la salida más próxima. Una alarma comenzó a sonar, gritando nuestra huida por todo el lugar. Corrimos a través de los túneles, evitando todo callejón sin salida, o en los cuales las sombras de los guardias se iban acercando.
- Julieta- me gritó Teobaldo, extendiendo su mano hacia mí. Levante la vista y vi la clara luz del día iluminando la salida. Tomando la mano de mi primo, corrimos hacia la puerta, respirando al fin, el aire de libertad que tanto había añorado.
“Pluma de plomo, humo resplandeciente, fuego helado, robustez enferma, sueño en perpetua vigilia, que no es lo que es”
El amor, pues, es paradójico, supera el orden de la razón; y, al estar esta ausente del sentimiento, que mueve a los adolescentes, y al verse debilitada al máximo su voluntad, quedan exonerados de toda responsabilidad; la pasión actúa en ellos, víctimas de sus efectos, iran por ella hasta la muerte.
Los griegos hablaron del amor como una enfermedad.
Un sentimiento moderado rebela amor profundo, en tanto en que si es excesivo, indica falta de sensatez. La miel, mas dulce empalaga por su mismo excesivo dulzor y al gustarla, embota el paladar. Ama, pues, con mesura, que así se conduce al verdadero amor”
Solo la luz de la luna en esa inmensa oscuridad ayudaba a que no perdiera la fe de que alguien me podría rescatar. La luna salía todos los días, ¿no?.. Entonces por que yo no podría liberarme del infierno en el que me encontraba.
La esperanza me mantenía viva, a pesar del terrible miedo que mi cuerpo sufría todos los días. Debía mantenerme siempre en estado de alerta; incluso cuando dormía. El mas leve murmullo de los grillos o el crepitar de las ramas me despertaba, con la adrenalina recorriendo mi cuerpo, esperando que alguien este parado al lado mío para darme la muerte que durante tanto tiempo me estuvo persiguiendo.
Pero no, nunca llegaba. Ellos me mantenían en un cuarto, encerrada. Apenas llegaba a mis labios el dulce alivio del agua, o un mohoso pan para saciar mi hambre.
Pero seguía en pie; era una superviviente, y no me rendiría fácilmente.
Marqué otra línea en el muro, al lado de las demás. Hacia más de 2 años que me encontraba en este lugar y todavía no perdía la esperanza de poder escapar. Hoy seria mi día. Escaparía de este purgatorio en el que me encontraba y al fin podría regresar a mi vida.
Mi querida nana, mis primos Teobaldo y Pedro. Mis queridos tíos. Volvería a ellos; eran la única familia que me quedaba.Mis padres, que en paz descansen, se encontraban enterrados en la cripta de mi familia Capuleto. Yo era la última de la línea. Mi nombre se había perdido a través de los años, pensando que la quema de mi casa me había matado a mí también. Sin embargo, había sobrevivido para terminar metida en este agujero de mierda. Pero como dije antes, escaparía. Si no, perdería mi alma en el intento.
La puerta se abrió, dejándome salir para la hora de los juegos. O así era como lo llamaban. Se podría decir que era como una especie de era de los gladiadores. Sin embargo yo era la única que estaba allí. Luchaba todos los días, con una mascara cubriendo mi rostro, para evitar que los comensales que admiraban la pelea me descubrieran. Una vez había dejado que la mascara cayera para que todos me vieran y me rescataran de este infierno. Pero antes de darme cuanta me encontraba tendida en el suelo con una bota oprimiendo mi espalda, y gritos desgarradores escuchándose. Los habían matado a todos. Eso me enseño a no dejar ver mi rostro.
Al pasar los años fui aprendiendo a como defenderme. Cuando me atraparon, justo antes de que los bomberos llegaran a rescatarme del incendio, antes de que me secuestraran, tenia apenas 13 años. Ahora, a los 16, sabia manejar la espada y los puños como cualquier peleador que pudiera existir. Todo consistía en la supervivencia; en la mia.
Me fui preparando para la pelea y mi escapada. Agarré la única arma que me proporcionaban; un pequeño cuchillo, para que pudiera defenderme. Mis ropas estaban hechas gironés alrededor de mi cuerpo, pero por lo menos cubrían lo que debían cubrir. Até mi cabello castaño miel en una coleta, evitando que los mechones más pequeños cayeran en mi rostro y me imposibilitaran defenderme. Se escuchaban los gritos de la muchedumbre y sus exclamaciones de alegría preparándose para la gran batalla.
Salí a la arena y la gente se volvió loca. No me interesó, yo solo tenia ojos para el hijo de puta que se encontraba en el medio del estadio.Tenia un mazo en una mano y un cuchillo en la otra, sin embargo, sus ojos no estaban en mi rostro; estaban escanendo a la multitud, a los guardias. “¿Por qué miraba a los guardias?” Comenzó a mover a mí alrededor. Analicé sus movimientos; eran lentos, las armas y su armadura (¿disfraz?) impedían que se pudiera mover de forma correcta. Mi velocidad me ayudaría a ganar. Se lanzó sobre mí, atacándome con la espada. Gire a la derecha, evitando el golpe. Me agache, barriendo mis piernas, y derribándolo con una patada. Sus armas cayeron al suelo, dejándolo indefenso, ante el filo de mi espada. No esperé mas, la gente se había quedado muda, viendo como un soldado de un metro ochenta de altura, pudo ser derribado por una “pequeña ovejita” de metro sesenta y cinco… tome sus armas y revise su cuerpo por si había mas escondidas en él. El hombre seguía en el suelo, viéndome con ojos desorbitados esperando a que haga mis movimientos y lo mátese. Sin embargo no pude. Algo en el me recordó a mi primo; sus ojos eran todo lo que veía, pero eran tan expresivos, esas orbes azules claros, que no pude hundir mi espada en su garganta. Sin embargo pude notar como sus labios se movían y me acerque para ver que decía.
Sus brazos me rodearon tirándome contra su cuerpo. Pensé que la muerte me había llegado pero no me lastimo, solo me mantuvo hasta que acercó sus labios a mi oído y escuché lo que estaba diciendo.
- Julieta…-
Julieta Girardi Capuleto; ese era mi nombre cuando me encontraba viva. Mire al extraño, preguntándome como sabía mi nombre, hasta que se levantó la mascara y pude ver su rostro completo. Oh por dios, era Teobaldo.
- Vamos, pequeña, escapemos de este lugar-
Lo único que pude hacer fue asentir. Yo planeaba escapar ya de por si, pero gracias a él tendría mas probabilidades de lograrlo. Agarró un pequeño objeto que tenía enganchado en la cintura de su pantalón. Me di cuenta que era un arma, esperando a ver la comprensión en mis ojos, me asintió y el ataque comenzó.
Teobaldo dirigió su arma hacia el primer guardia armado que vio, derribándolo. Yo tomé los cuchillos que el soltó cuando lo ataqué y los lance contra el próximo. Uno a uno los seis guardias que vigilaban la arena fueron cayendo. Corrimos hacia la salida más próxima. Una alarma comenzó a sonar, gritando nuestra huida por todo el lugar. Corrimos a través de los túneles, evitando todo callejón sin salida, o en los cuales las sombras de los guardias se iban acercando.
- Julieta- me gritó Teobaldo, extendiendo su mano hacia mí. Levante la vista y vi la clara luz del día iluminando la salida. Tomando la mano de mi primo, corrimos hacia la puerta, respirando al fin, el aire de libertad que tanto había añorado.
jueves, 19 de enero de 2012
The goddess test de Aimée Carter

Saga the goddess test
Siempre han estado sólo Kate y su madre y ahora se está muriendo. ¿Su último deseo? Mudarse a la casa de su infancia. Así que Kate va a empezar en un nuevo colegio, sin amigos, sin familia y con el temor de que su madre no sobreviva.
Y entonces conoce a Henry,oscuro, torturado y fascinante. Asegura ser Hades, el dios del Inframundo, y si Kate acepta su propuesta, él mantendrá a su madre viva mientras Kate supere las siete pruebas.
Kate está segura de que Henry está loco hasta que le ve traer a la vida a una chica muerta. Ahora salvar a su madre parece increíblemente posible. Si lo consigue, se conventirá en la futura esposa de Henry y en una diosa.
Pero si falla..
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miércoles, 18 de enero de 2012
Blood And Chocolate de Annette Curtis Klause

Vivian Gandillon adora el cambio, el dulce salvaje dolor que la convierte de chica a loba. A sus 16, ella es hermosa y fuerte, y todos los jóvenes lobos están detrás de ella. Pero Vivian aún sufre por su padre muerto; su manada sigue sin líder y en desorden, y ella se siente perdida en los suburbios de Maryland. Ella ansía una vida normal. Pero que es normal para un hombre lobo?
Entonces Vivian se enamora de un humano, un “chico-carne”. Aiden es amable y tierno, un respiro a su desastrosa manada. Él está fascinado por la magia, y Vivian muere por mostrarse tal cual es ante él. Seguramente ella entendería y disfrutaría en la maravilla que es su doble naturaleza, no tendría miedo de ella como un humano común y corriente.
La lealtad dividía de Vivian se ve forzada cuando unos brutales asesinatos amenazan con exponer a la manada. Moviéndose entre dos mundos, donde parece no pertenecer a ninguno, y sus acciones pueden poner en peligros a ambos mundos. Que es ella realmente: Humana o bestia? Que sabe más dulce: la sangre o el chocolate?
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Éxodo de Anissa B.Damon

En nuestro mundo hay tres especies de no-muertos: GRANDES PREDADORES, GUARDIANES y CAZADORES, y entre ellos mantienen una mutua dependencia. En lo único en lo que se les diferencia de los humanos es en el color pálido de su piel y los ojos negros.
Esta primera entrega trata sobre la lucha de Lena, una cazadora, por adaptarse a ese mundo que al principio no siente como suyo y en el cual se ha despertado sin recuerdos; y la histpor la tyraoria de amor entre ella y Christian, un gran predador. Lo más extrañoes que estas especies no pueden amar. ¿Será la suya una relación aceptada por unos y otros? ¿Podrán mantenerse unidos pese a las diferencias que los separan? Todo se complicaráaún más cuando un grupo de guardianes, la Orden de Alfeo, intente acabar con la vida de Lena y su familia.
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Prom & Prejudice – Elizabeth Eulberg

Después de las vacaciones de invierno, las chicas de la prestigiosa Academia Longbourn se obsesionan con el baile de graduación. Lizzie Bennet, que estudia en Longbourn por una beca, no está interesada en vestidos de diseñador y zapatos caros, pero su mejor amiga, Jane, podría estarlo—especialmente ahora que Charles Bingley ha regresado de un semestre en Londres.Lizzie está feliz por el incipiente romance de su amiga, pero menos que impresionada por el amigo de Charles, Will Darcy, que es presumido y pretencioso. A Darcy tampoco parece gustarle Lizzie, pero ella asume que es porque su familia no tiene dinero. Claramente, Will Darcy es un idiota pomposo— ¿Entonces porque Lizzie se encuentra a si misma atraída hacia el de todos modos?¿Acaso el orgullo de Lizzie y el prejuicio de Will los mantendrá separados? ¿O acaso son una pareja para el baile en formación?
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Shut Out de Kody Keplinger
La mayoría de los equipos deportivos de la secundaria tienen rivalidades con otras escuelas. En la secundaria Hamilton, es una guerra civil: el equipo de fútbol americano contra el equipo de fútbol. Y por su parte, Lissa está enferma de eso. Su novio mariscal de campo, Randy, siempre está abandonándola para ir a buscar pelea con el equipo de fútbol o hacer bromas en sus vestidores. Y en tres ocasiones distintas el auto de Randy ha sido cubierto con huevos mientras él y Lissa estaban dentro, besándose. Ella termina competiendo con un montón de chicos sudorosos por la atención de su propio novio.
Lissa decide poner fin a la rivalidad de una vez por todas: ella y las novias de otros jugadores se van a huelga conjunta. Los chicos no recibirán ninguna acción de parte de ellas hasta que los equipos de fútbol americano y fútbol hagan las paces. Con lo que no cuentan es con una nueva clase de rivalidad: una imposible confrontación chicas-contra-chicos que gira en torno a quién cederá a sus libidos primero. Y Lissa nunca ve su propia tensión sexual con el líder de los chicos, Cash Sterling, venir.
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El Bosque de los Corazones Dormidos de Esther Sanz.

Tras la muerte de su abuela, Clara se ve obligada a dejar Barcelona para trasladarse a Colmenar, un pequeño pueblo de montaña donde reside el único familiar que le queda con vida. Apenas se conocen, pero tendrán que convivir un año entero, hasta que Clara cumpla los dieciocho.
Lejos de su casa y de su mundo, Clara deberá enfrentarse a sí misma y a sus propios fantasmas, y mientras desentierra viejos secretos familiares, dos chicos totalmente diferentes, Braulio y Bosco, despertarán la magia de su corazón dormido... con consecuencias imprevisibles.
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Born at Midnight de C,C Hunter.

Saga Shadow Falls
Kylie Galen ha tenido un montón de mierda echada en su regazo. Sus padres se están divorciando. Su novio rompió con ella porque no logra 'encenderlo'. Su abuela murió y ahora Kylie ha conseguido un acosador.
Desafortunadamente, ella es la única que parece ser capaz de ver al acosador. Y eso la envió al sofá de un psicólogo. Y luego el chiflado psicólogo ha enviado a Kylie al Campamento Shadow Falls.
Kylie y sus padres piensan que es un campamento para adolescentes con problemas.
Ellos pensaron mal.
Es un campamento de seres sobrenaturales: vampiros, hombres lobo, hadas, brujas y cambia formas. Y también cree que el líder del campamento lo es, Kylie es uno de ellos, también.
¿Por el hecho de que está viendo fantasmas, sólo porque nació a medianoche, significa eso realmente que no es humana? Y si fuera así, ¿qué es? Ni siquiera los otros sobrenaturales pueden decirle.
A medida de que Kyle intenta enfrentarse con la verdad de que estas criaturas en realidad existen, y que incluso podría ser una de ellos, el acosador siempre presente/fantasma parece tener secretos que podrían revelar el misterio de la identidad de Kylie y su destino.
Pero conseguir que un fantasma se abra es tan difícil como conseguir a un chico con el que puedas hablar sobre tus sentimientos.
Mientras Kylie lucha por buscar respuestas, dos chicos guapos, un hombre lobo y un medio hada compiten por su atención. Sin embargo, Kylie está decidida a que antes de que su corazón le permita descubrir un nuevo amor, ella necesita
resolver su crisis de identidad y desenterrar la verdad sobre su destino.
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Beautiful Disaster de Jamie McGuire

La nueva Abby Abernathy es una buena chica. No bebe, ni maldice, y tiene un porcentaje adecuado de cardigans en su armario. Abby cree que tiene suficiente distancia entre su oscuro pasado y ella, pero cuando llega a la universidad con su mejor amiga America, su camino a un nuevo comienzo es rápidamente desafiado por el Chico de Una Sola Noche de la Universidad de Eastern. Travis Maddox, delgado y cubierto de tatuajes, es exactamente lo que Abby necesita-y quiere-evitar. Él pasa sus noches ganando dinero en el cuadrilátero, y sus días enamorando a sus compañeras. Intrigado por la resistencia de Abby hacia sus encantod, Travis la engaña con un sencillo truco, una simple apuesta. Si él pierde, él debe mantenerse en abstinencia durante un mes. Si Abby pierde, debe vivir en el apartamento de Travis por la misma cantidad de tiempo. De cualquier manera, Travis no tiene idea de que él ha encontrado a su igual.
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Mis libros
Como sabran soy una adicta a los libros; creo que el 80% de mi tiempo lo paso leyendo. Asi que decidí postear los libros que mas me gustan a medida que los voy leyendo, y abajo, un link de descarga para que tambien los puedan leer.
Espero que les guste igual que a mi, besos
Espero que les guste igual que a mi, besos
sábado, 7 de enero de 2012
Karma y puta conciencia
Mañana comenzaba el colegio a las 6:30 am, eran las 3:25 am y todavía no había pegado ojo. Daba vueltas por la cama, con el maldito calor bañando mi cuerpo. Era poco, respecto al infierno en el que me encontraba.
El karma corroía mi mente como una maldita desgraciada, aprovechando cada poco minuto de paz que tenia para molestarme. Mi conciencia le gritaba a mi cerebro todas las maldades que había cometido, que pagara por ello, y mi cerebro pedía a gritos un poco de clemencia y silencio. Por otra parte, mi corazón se encontraba escondido en un hueco profundo esperando que nadie lo notara nunca. Lo que hacia una por despecho. Lo irónico es que después uno se siente peor de lo que se sentía al principio. Miserablemente cierto. Prácticamente era la única que se sentía mal por ello. Él no merecía ser usado de esa forma. Tampoco se merecía la idea de esperanza que le daba. No íbamos a volver, pero algo de él me atraía.
Había decidido no besarlo, solo para hacerle caso a esa vocecita que tenia en mi cabeza. Esa misma vocecita que ahora me reprochaba todo lo que había dicho y hecho. Pero esa voz no había aparecido cuando vi a ella besando a ese otro; ese que había hecho que me olvidara de todo, y todo. En cambio, la voz había cambiado tornándose pesada, vacía y decía “Véngate”.
Y lo hice; por despecho, por enojo, por venganza. Había logrado disimular mi malestar bastante bien, como había aprendido a hacerlo desde pequeña. Pero la repugnancia del acto y el recuerdo, afloraban en mi mente. Al final la voz se apagó. Y terminé hiriendo de nuevo a la persona que mas añoraba en mi vida.
Ahora mi conciencia quemaba. El karma de seguro devolvería la jugada. Ya lo veía, allí a la vuelta de la esquina, entre las sombras, esperando a que me descuidara para atacarme. Y mi alma ardería en el mas miserable y tormentoso infierno.
El karma corroía mi mente como una maldita desgraciada, aprovechando cada poco minuto de paz que tenia para molestarme. Mi conciencia le gritaba a mi cerebro todas las maldades que había cometido, que pagara por ello, y mi cerebro pedía a gritos un poco de clemencia y silencio. Por otra parte, mi corazón se encontraba escondido en un hueco profundo esperando que nadie lo notara nunca. Lo que hacia una por despecho. Lo irónico es que después uno se siente peor de lo que se sentía al principio. Miserablemente cierto. Prácticamente era la única que se sentía mal por ello. Él no merecía ser usado de esa forma. Tampoco se merecía la idea de esperanza que le daba. No íbamos a volver, pero algo de él me atraía.
Había decidido no besarlo, solo para hacerle caso a esa vocecita que tenia en mi cabeza. Esa misma vocecita que ahora me reprochaba todo lo que había dicho y hecho. Pero esa voz no había aparecido cuando vi a ella besando a ese otro; ese que había hecho que me olvidara de todo, y todo. En cambio, la voz había cambiado tornándose pesada, vacía y decía “Véngate”.
Y lo hice; por despecho, por enojo, por venganza. Había logrado disimular mi malestar bastante bien, como había aprendido a hacerlo desde pequeña. Pero la repugnancia del acto y el recuerdo, afloraban en mi mente. Al final la voz se apagó. Y terminé hiriendo de nuevo a la persona que mas añoraba en mi vida.
Ahora mi conciencia quemaba. El karma de seguro devolvería la jugada. Ya lo veía, allí a la vuelta de la esquina, entre las sombras, esperando a que me descuidara para atacarme. Y mi alma ardería en el mas miserable y tormentoso infierno.
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