miércoles, 31 de agosto de 2011

Camil Capitulo 1: Recuerdos

8 años atrás

“No otra ves. Por favor”... pero por mas que me lo repetía una y otra ves no dejaba de ocurrir ese horrible tormento. Ahora mi cuerpo se veía acompañado de una soledad inmensa que se había convertido en mi fiel amiga y compañera.

Pero, ese día sobre todo, fue el fin de mi existencia.

Cada domingo visitábamos a nuestra familia en Misiones. Nada especial solo una simple reunión familiar. Éramos, lo que se podía llamar, una familia muy unida. Nos amábamos y siempre contábamos los unos con los otros.

El único problema era yo. Siempre me sentía excluida y fuera de lugar. Jamás llegue a integrarme como mi pequeña hermana, la cual todos amaban y querían como a su propia hija.

Yo simplemente era la oveja negra de la familia. ¿Deprimente no? Pero no le podía hacer nada, solo satisfacerme con la idea que no me importaba. Que mentira más grande.

De todas formas, volviendo al momento del viaje y en el que mi vida cambió, todo era felicidad, rosa, caramelos. Ya saben a lo que me refiero.

Pero de la nada todo cambio. Los hechos y recuerdos todavía siguen algo borroso pero me acuerdo como si fuera ayer el baño de sangre y como esta cubría todo el alrededor. Tanto que parecía que la tierra lloraba rojo.

Me acuerdo ver el fuego del coche incendiando, me acuerdo del fuerte dolor de cabeza y como sentía que las pequeñas gotas del elixir de vida que tenia se escapaban de entre mis dedos como la arena.

Me acuerdo haber mirado a mí alrededor, y también, recuerdo haber querido no hacerlo. Mi familia, mi amada familia se encontraba muerta. Los ojos de mi hermanita me miraban inexpresivos y los labios de mis padres blanco como la cal. Un grito atroz quiso salir de mi garganta pero lo único que logre escuchar fue un simple gemido de dolor.

Me desvanecía, me estaba muriendo y yo estaba feliz. Estaba alegre de poder seguir el mismo camino que mi familia y de haber olvidado al fin la tristeza que siempre me invadió. Pero no, el destino siempre fue una mierda y, conmigo sobre todo, fue la más puta amiga que pude haber pedido.

Lamentablemente, sobreviví a mi muerte.

martes, 30 de agosto de 2011

1º Camil

Epílogo

Cada vez que volteaba atrás encontraba a mi pasado mirándome con ojos acusadores. No podía cerrar los ojos. Todos los momentos de soledad aparecían apenas desaparecía la luz. Toda la oscuridad se fundía en mí y el fuego abrasador de mis errores me consumía viva. Y... dios si que quemaban.
No paraba de repetirme porque me sucedía a mí. ¿Que había hecho para merecer todo esto?.. Porque desde que tengo razón, lo único que hacia era hacer todo lo mejor para no inmiscuir a los demás. Y, por ello, me metí en mi mundo. Me olvide de los que estaban a mi alrededor y herí a los que realmente me apreciaban.
Al final, nada mas sobrevivió mi conciencia y mis recuerdos... los cuales eran los únicos que yo quería que se quemaran.
Pero no, estos perduraron y gracias a ellos me convertí en lo que soy. Por su culpa y la de los que me lastimaron, me convertí en esto.
Ahora ya no me preocupo por nadie, por nada... solo por mi misma y por mi bienestar.

Esta es la historia de cómo mi bondad murió y con ella toda la inocencia que me quedaba.