Siempre estando tras de ti. Siempre siendo tu perrito faldero, la que te mira a escondidas, la que piensa que le tenes ganas, la que adora encontrarse con vos. Pero ya no más. La realidad es que siempre estuve a tu lado, siempre me tuviste y no te dignes a negarlo. Te contuve cuando otras rompieron tu corazón. Te abrasé cuando mas lo necesitabas, te cuidé cuando me lo pediste, te vigilé cuando pensaste que nadie te miraba. Y siempre terminaba como una estupida, arrastrándome por los rincones por algo de tu atención, y matándome por no saber que era lo que sentías.
Ya me canse. Me cansé de tus maltratos, de tu falta de atención, de tu ignorancia, de tus burlas despiadadas hacia mi, de todo. Al fin me doy cuenta de que hay más que ver, además de lo que esta enfrente de mis ojos. Vos tenías una persona que te quiera enfrente de los tuyos y ni cuenta te diste.
¿Sabes que? No importa. Todo llega a su fin al igual que mi paciencia. No supiste valorarme; ni a mi, ni a los que te rodeaban. Y recién ahora me doy cuenta de que nunca derramé una lágrima por vos, nunca te nombre en sueños. Siempre el “te quiero” pero nunca, jamás el “TE AMO” se asomó por mis labios.
Pobre de vos. Nunca quisiste a nadie más que a ti mismo. Tu egoísmo se centro tanto que olvidaste darle importancia a los demás y a lo que era tuyo desde el comienzo. Pero ahora no, todo cambia. La gente lo hace, vos no. No lo mereces. Tantas veces me decías que te aburrías de mi y de mi forma de ser.
Pero sabes… ahora yo me aburro de vos. Y todos y cada uno de tus putos recuerdos quedaron en el pasado….